Thor Tai y Toby - Perros

Mi infancia con perros.

 

2017 20 4 19 28 19 300x300 - PerrosDesde que era pequeña he amado a los animales. Yo era de esas personitas que no querían pisar a las pobres hormigas y soltaban en un lugar seguro a las arañas. Pero sobre todo amaba a los perros, y tenido la mayor parte de mi vida. La mayoría eran callejeros que se quedaban por mi campo un tiempo para luego irse como habían venido, sin avisar. A mi madre nunca le gustaron los perros, pero yo los acariciaba y les daba un poco de comida. Era lo único que les podía ofrecer en esos momentos de mi niñez.

– Un perro callejero

Con el tiempo me hice amiga de un perro callejero. Era un perro muy listo, pero me ponía nerviosa cuando pasaban coches y él estaba cerca. Así que le decía que se echara a un lado de la calle conmigo y le pedía que se sentara, y casi siempre lo hacía. Me seguía muchas veces cuando estaba jugando por las calles de mi urbanización y me encariñé de él.

Fue inquilino de lo que para mí en esos momentos era un refugio de paso para perros, mi casa de campo. Junto a dos perros callejeros más: uno de patas cortas muy gracioso al que yo llamaba Ven y otro al que llamaba Tuerto porque le faltaba un ojo. Ese lugar lo único que les ofrecía era estar más seguros que en las calles, un poco de cobijo en las noches, agua fresca y la poca comida que podía darles. Con el tiempo ambos se fueron y murieron… me sentí muy mal.

Scott 1 - Perros

Scott

Mi amigo, el perro listo, se quedó conmigo más tiempo. Lo llamé Scott y ha sido uno de los mejores perros que he tenido la suerte de conocer. Con él empecé a tener un vínculo especial y lo llamé “mi perro”, ya no era callejero. Sabía cuando estaba triste y venía a consolarme reposando su cabeza en mis piernas como si me diera un abrazo. También era valiente y muy divertido. Convivió con otros perros que acogí por un tiempo, pero años después enfermó y yo no supe ayudarlo,… un día falleció.

– Se aprende de todo

Scott 268x300 - Perros

Kuro, Scott, Layla y Taro

Me críe en un lugar donde la gente no lleva a los perros al veterinario la mayoría de las veces. Para ellos era algo natural que enfermaran y murieran. Y yo era muy ignorante e ingenua en ese entonces.

Mucha gente dice que si no vas a darle todo (sus raciones de comida, agua fresca, un lugar cómodo, atención veterinaria, ect…) mejor no tengas un perro. Yo me sentía culpable por no haberle dado todo a Scott, aún hoy me siento culpable. Pienso que si no hubiera acogidos a esos perros lo más probable es que sus vidas hubieran acabado antes. Quiero pensar que agradecen mi cariño. Y quiero creer que Scott fue feliz a mi lado a pesar de no haberle podido dar todo lo que merecía.

Hoy en día he aprendido mucho de esos perros. Ahora aunque no tengo mucho, trato de poner mi mejor esfuerzo y darle todo a mis perros. No puedo cambiar lo de Scott, pero gracias a él aprendí que un perro merece todo. Y crecí como una amante de los perros.